
Margaret Sullavan fue una magnífica intérprete de rostro angelical acompañado de una presencia magnética y adorable en pantalla, una de esas actrices cautivadoras e indelebles del cine clásico, que estaban dotadas tanto para la comedia como para el drama, a pesar de su procedencia teatral, sus interpretaciones resultaban muy espontáneas y sutiles, sin un ápice de impostación, te la creías siempre. En la línea de la escuela interpretativa...