
Cuando hacemos balance acerca del melodrama, lo más lógico es citar a Douglas Sirk, posiblemente el maestro indiscutible de este sentimental e imprescindible género desde los albores del séptimo arte, pero es de justicia, rememorar a otros grandes nombres que también contribuyeron ampliamente a engrandecerlo y hacerlo evolucionar, entre los que se especializaron en él, cabe destacar, a John M. Stahl, Leo McCarey, Max Ophuls, William...