jueves, 23 de enero de 2014

''Al servicio de las damas'' (Gregory La Cava, 1936)



'Al servicio de las damas' es tal vez una de esas películas que más gente ha oído hablar que visto en realidad. Actualmente cuesta mucho que se vean películas clásicas y es una lástima porque esta es una película que sientas las bases a seguir por las comedias en las siguientes décadas. En 1936, el genero de la screwball comedy ya tenía varios títulos en su haber como Sucedió una noche (1934) de Frank Capra y La comedia de la vida (1934) de Howard Hawks. Columbia empezaba a mostras sus credenciales con el género y de hecho sería una de las grandes productoras de screwballs. Universal venía de unos años con películas enormes de terror como Drácula y El doctor Frankenstein entre otras y en 1936 apostó fuerte con Al servicio de las damas. Fue un gran acierto.





'Al servicio de las damas' está basada en una novela llamada '1011 Fith Avenue' escrita por Eric Hatch y que más tarde en 1937 escribió el guión de Una pareja invisible. Hatch se mostró satisfecho con la adaptación de la novela por el directo de la película Gregory La Cava. De hecho, el guión se convirtió en un clásico del género y el público de la época respondió de manera muy positiva con esta película. La Cava fue uno de esos grandes directores de los años 30 que no consiguió el reconocimiento de otros en este género, como lo fueron Leo McCarey, Preston Sturges, Mitchel Leisen y Erns Lubisch entre otros. Pero La Cava poseía cualidades de todos ellos en Al servicio de las damas: la descripción cínica entre ricos y privilegiados de Frank Capra, la acritud de Cukor definiendo las clases altas, la elegancia de Lubitsch, la locura de McCarey y la sobriedad y eficiencia de Sturges y Leisen. También solía dar una vitalidad enorme a los actores, con diálogos llenos de ingenio dignos de un Lubitsch o un McCarey. La Cava demuestra en su enfoque con Al servicio de las damas una virulencia poco frecuente cuando se trata de describir el ambiente de la alta burguesía. Hay en todo ello una especie de locura, un hecho que no sabes donde te va a llevar y un retrato de personajes extremos y un tanto alocados. Sus comedias eran además muy sostenidas, como bien demuestra en La muchacha de la 5ª Avenida (1939), Sucedió una vez (1935), Una nueva primavera (1940) y especialmente en Damas del teatro (1937) donde mezclaba casi a la perfección drama y comedia.



Al servicio de las damas destaca claramente con ejemplo de como debe realizarse una screwball comedy, es un manual. En ella Carole Lombard demuestra que es más que una cara bonita en esta comedia de enredo en la cual se enamora de William Powell. Curiosamente William Powell y Carole Lombard estuvieron casados anteriormente durante un breve espacio de tiempo. Al igual que muchas de las comedias de la época, Godfrey (William Powell) se burla de las costumbres frívolas de la clase alta al intentar comunicar un mensaje social sobre los problemas del hombre común. Powell es ese 'forgotten man', ese hombre olvidado que incluso se evoca en una canción de estupendo musical Vampiresas de 1933 que se topa con la frivolidad de la alta sociedad encarnada por Lombard, quien inmediatamente se enamora de él por su naturaleza honesta. Con el fin de mantenerlo cerca, le consigue un trabajo como mayordomo en su casa en la cual topa con su hilarante y variopinta familia mientras intenta resistirse a los encantos de Lombard. Tanto Lombard como Powell se benefician de este guión verdaderamente ingenioso y sofisticado. Y es que esos ambientes de clase alta cuando los ricos son tontos, es buen objetivo para desbordar su sátira. En un país postdepresión dividido de manera extrema entre ricos y pobres, vemos como los ricos van a los vertederos de la ciudad a buscar a esos hombres olvidados para la búsqueda de un tesoro que llena el tiempo de los ricos ociosos. Pronto nos damos cuenta que esos juegos serán el eje de la película. De hecho, todas las relaciones parecen ser un juego: Irene y Cornelia, Irene y Godfrey, Coneli y Godfrey, Alexander Bullock y el resto de la familia, incluyendo el protegido de su esposa, Carlo, y los ricos y los pobres.


Posiblemente lo mejor de Al servicio de las damas es el reparto. Como Godfrey, William Powell estaba en la cumbre. La Cava insistió con él y tenía pensando acompañarlo de Constance Bennett. A Powell le gustó la idea de intervenir en la película pero solo si Carole Lombard daba vida a Irene. La Cava estuvo de acuerdo, así que Powell empezó primero a dejarse barba durante unos días para ser el vagabundo aunque su urbanidad como mayordomo era mucho más impresionante. El personaje de Irene, si no fuera por Carole Lombard, podría haber sido una simple rubia tonta alocada. Eso habría destrozado la película. Tenía que haber una razón para la atracción de Godfrey hacia Irene, algo detrás de esa fachada de Irene que sugeriese razón y bondad. Lombard, principalmente a través del lenguaje corporal, era capaz de sugerir la profundidad tan esencial para Irene. El encanto entre Powell y Lombard trasciende a pleno rendimiento. Lombard estaba hecha del material de las estrellas de cine, bendecida de una combinación extraña y bella de talento auténtico y belleza radiante. Se las arregla para hacer de Irene tan ridícula como tiene que ser pero nunca da la sensación de que ella está ridiculizando el personaje para hacerlo. Lo que también demuesta Lombard es la velocidad de la voz, al igual que Katharine Hepburn, perfecta en este registro y sin exagerar ni hacer cualquier histeria o idiotez en su personaje. En cambio Powell si hay una palabra para definirlo es elegancia, pero una elegancia imperial y sublime. Su Godfrey es una maravilla encantadora y benigna. Casi sin pestañear pasa de vagabundo a mayordomo, de borracho a empresario. Es por donde gira toda la película, el invitado que pasa por ahí mientras que esas personas tontas encuentran la fuerza y sabiduría a través de él.

Aunque no solo de William Powell y Carole Lombard se sustenta actoralmente Al servicio de las damas. Cuenta con un reparto de secundarios a la altura. Eugene Pallette como el patriarca de la familia, ese padre fanfarrón ignorado por todos y que tienen que lidiar con los desmadres de su familia y aguantar al protegido de su mujer Alice Bray, un tal Carlo interpretado de manera graciosísima por Mischa Auer, cuyos únicos talentos son comer e imitar a un gorila. Y luego está Gail Patrick como Cornelia, la hermana insufrible de Irene que ve en Godfrey una amenaza para su estabilidad social. Se podría decir que la villana de la película. Todos ellos juntos forman un fenomenal reparto, el cual recibió cuatro nominaciones al Oscar en las cuatro categorías de actuación, algo que sucedía por primera vez. Además de Powell como Mejor Actor y Lombard como Mejor Actriz, estaban nominados Mischa Auer como Mejor Actor de Reparto y Alice Brady como Mejor Actriz de Reparto. Mención aparte a las nominaciones a La Cava como director y Erich Hatch como guionista para un total de 6 nominaciones. Al servicio de las damas estuvo nominada a todos los premios importantes excepto al de Mejor Película, un caso un tanto extraño ya que además ese año hubo 10 nominadas al Oscar a la Mejor Película. En definitiva, Al servicio de las damas es una delicia muy recomendable, una de las obras cumbres de la comedia clásica americana. Una joya.


Por Javi Leiva.

sábado, 18 de enero de 2014

Cary Grant, el carismático británico que conquistó Hollywood



Archibald Alexander Leach, alias Cary Grant, nació en Bristol (Inglaterra), un 18 de Enero de 1904, en el seno de una familia de clase baja. A los 9 años, cuando un día llegó a casa del colegio, se le ocultó el verdadero paradero de su madre biológica, asegurandole que se había ido a un balneario por un tiempo, Grant, descubriría, años más tarde, la dolorosa verdad.
El icónico actor dejaría la escuela a los 14 años, mentiría sobre su edad y firmaría un permiso imitando la firma de su padre para conseguir enrolarse en la compañía de artistas circenses de Bob Pender. Gracias a su notable habilidad para las acrobacias, haría una gira por ciudades británicas, hasta que en Julio de 1920, sería uno de los ocho seleccionados de dicha compañía para ofrecer espectáculos en Broadway. Después de las 456 representaciones del espectáculo en el cual colaboraba, de nombre ''Good Times'', él decidió quedarse en Estados Unidos para intentar labrarse un camino como actor. Una de sus primeras grandes oportunidades cinematográficas le llegó cuando Mae West lo escogió para ''Lady Lou'' (1933), ella veía en él, una combinación de virilidad, sexualidad y aura de gentleman.


Cary Grant, es un actor que siempre me ha resultado especialmente empático y encantador, al menos en la pantalla. Sufría de una injusta infravaloración por interpretar en muchas ocasiones al eterno galán, a nivel de premios sobre todo, aunque también se había granjeado numerosos enemigos en Hollywood, debido a su defensa pública de figuras ''polémicas'' dentro del cine americano (como Ingrid Bergman o Charles Chaplin), además, se prodigaba frecuentemente en registros cómicos y no es un género que sea asiduamente premiado, cuando es tan complicado o más que el drama.
Era un actor magnífico y muy carismático, que solía encandilar a los espectadores con una facilidad pasmosa, algunos creerán (y puede que acertadamente) que se interpretaba a sí mismo, pero en mi caso, consigue que ese supuesto aspecto no me importe en absoluto, además, de que en algunos casos, su rol habitual sufría notables variaciones. No era un intérprete extremadamente versátil, pero pocos llenaban la pantalla tan sólidamente como lo hacía él.
Surgen y surgirán imitadores, pero él es único. Con esa elegancia innata, ese porte irresistible y esa vis cómica irrepetible, Grant demostró que era igualmente válido tanto para la comedia más gamberra como para registros más serios. Billy Wilder, se pasó la mayor parte de su existencia, intentando ''pescarle'' para algunas de sus películas, pero resultaron intentos fallidos, aún así, este genio austríaco, siempre manifestó que lo admiraba muchísimo. Que se sepa, fue su primera opción para ''Sabrina'' y ''Ariane'', que posteriormente, fueron a parar, a Bogart y Gary Cooper respectivamente, pero si Cary hubiera aceptado en alguno de estos dos casos, las cintas habrían ganado muchísimo, porque son roles que le pegan como un guante.

A Grant le preocupaba sobremanera, la gran diferencia de edad que existía entre él y Audrey Hepburn (25 años) y finalmente, solamente accedió a protagonizar, la maravillosa ''Charada'' con ella, después de que le asegurasen, que en la película se mostraría que Audrey lo seducía a él, no quería quedar como un viejo verde en pantalla. Más tarde, debido a las críticas que se recibieron respecto a la diferencia de edad que había entre la pareja principal del film de Stanley Donen, Grant decidió dejar de dar vida al héroe romántico. Irónicamente, en su vida personal, se casó con algunas mujeres mucho más jóvenes que él.


Alfred Hitchcock, genial director pero de complicado carácter, decía que, Grant era el único actor con el que no le importaría trabajar siempre. Grant fue el protagonista de 4 películas del genio del suspense, la floja ''Atrapa a un ladrón'', la más que correcta ''Sospecha'', la magnífica ''Encadenados'' y la superlativa ''Con la muerte en los talones'', que considero una de las mejores de las carreras de ambos.

Grant e Ingrid Bergman en ''Indiscreta'' de Stanley Donen.

En mi opinión, las actrices que mejor le dieron la réplica en pantalla, fueron Ingrid Bergman, Katharine Hepburn, Deborah Kerr, Rosalind Russell y Audrey Hepburn, con las que se llevaba de maravilla en la vida real, por cierto. De Audrey, siempre decía que estaba ansioso de repetir con ella en una película, que sería el regalo navideño perfecto, con Katharine tenía una complicidad maravillosa, tanto dentro como fuera de la pantalla, no perdía la oportunidad para alabarla sin cortapisas, colaboraron juntos en 4 ocasiones, siendo las más destacables, las estupendas ''La fiera de mi niña'' e ''Historias de Filadelfia''.

Durante su existencia y como a tantos otros intérpretes, solía perseguirle la sombra de la bi o homosexualidad, las malas lenguas decían, que Randolph Scott, que fue su compañero de piso durante un tiempo, era su pareja sentimental. La Paramount para acallar rumores de este calibre, que en aquella época eran nocivos para el éxito en cualquier carrera cinematográfica, le buscó diversas compañías femeninas, se comentaba, que aunque se casó en más de una ocasión, estas parejas supuestamente sólo actuaban de cortinas de humo para ocultar su verdadera identidad sexual. Detrás de la fachada de gentleman aparentemente simpático y perfecto, Cary escondía una importante fragilidad emocional y una personalidad llena de inseguridades, fruto de una triste infancia con carencias afectivas y económicas. Desarrolló una obsesión por no volver a padecer penurias económicas, lo que le hizo, especialmente precavido con el dinero que se había ganado trabajando.
Grant vivió atormentado por la misteriosa ausencia de su progenitora, durante años, se creía que su madre había muerto, pero finalmente se supo, la trágica verdad, estaba viva e ingresada en un psiquiátrico. A Grant, este hecho, le afectó toda su vida y fue uno de los detonantes de su adicción al alcohol y al LSD. Hasta la muerte de su madre, Grant se encargó de cuidarla para que no le faltara de nada.


Más que un actor cómico


Aunque pocos actores se movían con tanta soltura y credibilidad en la comedia, Grant también demostró su solvencia en registros más serios. Hitchcock por ejemplo, supo moldearlo para que ofreciera otros registros interpretativos más dramáticos u oscuros, especialmente en ''Encadenados'', ''Sospecha'' y ''Con la muerte en los talones'', sorprendiendo en papeles alejados de su imagen más jovial y simpática.
George Stevens, en ''Serenata nostálgica'' también le entregó un papel bombón a Cary, en este melodrama desgarrador sobre la pérdida de un vástago y la amarga crisis de una joven pareja, a raíz de este trágico suceso. Tanto Grant como Irene Dunne, lo bordan, están fantásticos. El trabajo de Grant fue nominado al Oscar, siendo su única candidatura junto con la de ''Un corazón en peligro'', casualmente, los dos papeles más dramáticos y contenidos de su filmografía.
Grant, era tremendamente inseguro respecto a sus cualidades interpretativas, en especial, en los inicios de su carrera, en los cuales, temía no estar a la altura de las exigencias de cada papel. Por ejemplo, durante el rodaje de ''La pícara puritana'', le preocupaba no poseer la vis cómica suficiente para resultar gracioso, solía subestimarse a sí mismo constantemente. En su afán de independizarse del abusivo control que ejercían los Estudios sobre sus estrellas, Grant formó junto a Stanley Donen, la compañía Grandon, que se encargaría de producir ''Charada'', ''Página en blanco'' o ''Indiscreta'', antes de su cierre final.


En definitiva, Cary Grant es uno de esos actores que me enamoran en la gran pantalla, me alegra cualquier día gris, disfruto viendole enormemente. Uno de esos intérpretes clásicos que bordaban la comedia, pero que en cualquier género, conseguía realizar un trabajo más que eficaz. Hay que reivindicar siempre a Grant, su talento ha quedado quizás un poco ensombrecido por su condición de galán, pero hay que saber ver más allá de eso y reconocer sus méritos artísticos, que es más que evidente que los tiene. Pocos actores irradian tanto talento, carisma y naturalidad como Cary Grant. Una de esas fieras interpretativas que te hacen irremediablemente amar el cine clásico y en especial, esas comedias únicas de antaño, que destilaban tanta clase, encanto e ingenio. Hoy, si estuviese vivo, Cary Grant, cumpliría 110 años, todo un icono de elegancia y buen humor en el ámbito cinematográfico. Se retiró a los 62 años y fallecería a los 82 el 29 de Noviembre de 1986, dejando únicamente una hija (Jennifer Grant, nacida en 1966) de su fugaz matrimonio con la actriz Dyan Cannon. 



Títulos destacados

''Historias de Filadelfia''
''Encadenados''
''La pícara puritana''
''El solterón y la menor''
''Sospecha''
''Con la muerte en los talones''
''Charada''
''Vivir para gozar''
''La fiera de mi niña''
''Serenata nostálgica''
''Tú y yo''
''Arsénico por compasión''
''Me siento rejuvenecer''
''Página en blanco''
''Luna nueva''
''Indiscreta''

jueves, 16 de enero de 2014

Natalie Wood, una niña prodigio con fatal desenlace


 Natalie Wood (Natalia Nikolaevna Zakharenko, aunque cuando sus padres aterrizaron en USA y consiguieron la nacionalidad americana, adoptaron el apellido, Gurdin), de ascendencia ucraniana y rusa, nació en San Francisco el 20 de Julio de 1938. A los 5 años, debutó en la gran pantalla, ejerciendo de extra en la película ''Happy Land'' de 1943.
Su madre María Gurdin, fue la que instó a Natalie a probar suerte en la interpretación, llevandola a numerosos castings. Esta gran ambición de su madre por convertir a su hija en estrella, proviene de un suceso ocurrido mientras su progenitora estaba todavía embarazada de ella, en una ocasión, le leyó la mano, una anciana que estaba en la calle, asegurandole lo siguiente... ''Su hija será una gran estrella, pero deberá tener mucho cuidado con las aguas oscuras''. María le inculcó a Natalie un exagerado respeto al agua, por ese motivo, su hija no sabía nadar y desarrolló un considerable temor al mar. En su tierna infancia, se codeó con estrellas consagradas como Gene Tierney, Maureen O'Hara o Bette Davis, en ''El fantasma y la señora Muir'', ''De ilusión también se vive'' (considerada un clásico navideño, en el cual, interpretaba a una niña que no creía en Santa Claus) y ''La estrella'' respectivamente, dando vida a sus hijas. Desde principios de los 40 hasta bien entrados los 50, rodó 18 películas, se convirtió en una prometedora niña prodigio, al mismo tiempo, que era alabada por su gran belleza, siendo apodada ''la adolescente más hermosa del mundo''. En mi opinión, fue una de las actrices más talentosas y bellas que ha dado el cine.


Se crió en un mundo de adultos desde muy temprana edad, con todas las ventajas y consecuencias (inestabilidad emocional, supuesta violación perpetrada por Kirk Douglas, desenfrenada vida sexual y amorosa desde jovencita, coqueteos con las drogas y el alcohol, fumadora desde los 16 años, fue novieta de Elvis Presley a los 18...). Comenzó a despuntar más en serio, como intérprete de gran talento en su etapa adulta, sobre todo, a raíz de la legendaria ''Rebelde sin causa'' con el icónico James Dean, llamó la atención de la Academia por primera vez y la nominaron al Oscar como secundaria con tan sólo 16 años. Poco después, vino un papel que marcó su carrera más que ningún otro, el de la protagonista femenina de ''Esplendor en la hierba'' del maestro Elia Kazan, donde está espléndida, borda las diferentes fases por las que transita su complejo personaje, de ser una vivaracha y virginal joven hasta convertirse en una mujer desencantada y depresiva, repitió nominación al Oscar pero esta vez, como mejor actriz. El papel de Deanie, estuvo a punto de ir a parar a manos de Elizabeth Taylor, más famosa que Natalie en aquella época, además de ser la elección de los productores de la cinta. Pero Kazan, le hizo una prueba a Natalie junto a Warren Beatty y vio que tenían una complicidad estupenda y enseguida tuvo claro, que Wood era la actriz ideal para este melancólico personaje.


Natalie aúna en la mayoría de sus interpretaciones, una extraña y extraordinaria cualidad interpretativa, transmite fragilidad y entereza, dos rasgos que aparentemente podrían ser bastante opuestos, pero que en ella confluyen con total naturalidad y autenticidad, forma parte de su personalidad fílmica. Los registros dramáticos los clavaba dando la sensación de que para ella todo resultaba fácil, cuando en la mayoría de los casos era totalmente lo contrario, Wood era muy insegura respecto a sus habilidades interpretativas. Siempre contenida, pocas veces o ninguna, se excedía. Además, también se desenvolvía con soltura en la comedia, por poner solamente un ejemplo, en ''La pícara soltera'' junto al galán Tony Curtis, que en aquellos tiempos, era un cómico muy cotizado. Con el sensible director Robert Mulligan, mantuvo una interesante relación profesional, colaboraron en dos ocasiones, en la estimable ''La rebelde'' y en el gran melodrama ''Amores con un extraño'', en las dos, está magnífica, pero por ésta última, consiguió su última nominación al Oscar como Mejor actriz. ''Amores con un extraño'' no había tenido grandes críticas ni taquilla, pero se resaltó siempre las buenas interpretaciones de Natalie y el carismático Steve McQueen. Se rumoreó un presunto romance entre ambos.

''No llegué a tener un nivel de intimidad y cercanía con él, aunque me hubiera gustado. Era alguien muy especial, muy complicado. A ratos, parecía la persona más indefensa del mundo y más tarde, un auténtico bastardo''. Natalie Wood sobre James Dean.


Se decía, que mantuvo una pasional y destructiva relación con el mujeriego Warren Beatty durante 5 años, con intento de suicidio de Natalie en 1966 y que el mítico actor, la introdujo en el consumo de heroína, se comentaba, que Beatty fue uno de los grandes amores de su vida y que nunca llegó a olvidarle. Pero al margen de conjeturas, sus relaciones sentimentales más confirmadas, fueron con Robert Wagner y Richard Gregson.
Se casó por primera vez con Robert Wagner en 1957 y se separaron en 1962, tuvieron una relación tormentosa, llena de altibajos. Natalie se volvió a casar con otro hombre en 1969, Richard Gregson, del cual, se divorciaría en 1972, para meses después, retomar su complicada relación con Wagner, se casarían por segunda vez en Julio de 1972. Natalie fue madre de dos hijas, una de Gregson y otra de Wagner, Natasha Gregson y Courtney Wagner.

Natalie con Robert Wagner.

Durante los 70 y 80, Natalie trabajó más en la televisión que en el cine, filmando versiones para TV de ''De aquí a la eternidad'' y ''La gata sobre el tejado de zinc'', durante estas dos décadas, tuvo varios parones profesionales para dedicarle más tiempo a la familia. A finales de 1981, se encontraba terminando de rodar la película ''Proyecto Brainstorm'' con su amigo Christopher Walken, pero no vivió para verla estrenada. El 29 de Noviembre de 1981, ella compartió una travesía en su yate ''The Splendor'' (en alusión, a uno de sus mayores éxitos, ''Esplendor en la hierba'', que protagonizó junto a uno de sus amantes, Warren Beatty) con su marido y Walken, murió ahogada al caer del barco. Su muerte estuvo rodeada de extrañas circunstancias, aunque en un principio, se consideró que fue una muerte accidental, cayendo del yate totalmente ebria y posteriormente ahogandose. Lo cierto es que, el caso fue reabierto en 2011 gracias a un libro de la escritora Marti Rully, en el cual, se aseguraba, que su marido Robert Wagner, estaba muy involucrado en la muerte de su esposa, señalandolo de esta manera, como culpable del fallecimiento de Natalie, además, en dicha publicación, se muestra, como una de las pruebas, el testimonio del capitán de la embarcación, Dennis Davern, que apostilla lo mismo, que Wagner intervino en el trágico suceso que causó su muerte, tras mantener una intensa pelea. La posterior investigación, demostró que el cuerpo de Natalie había sido golpeado antes de caer al agua, al presentar magulladuras y moratones, la versión de que fue empujada por su marido tras un violento forcejeo, cobró todavía más fuerza, se comentaba, que Robert Wagner estaba celoso de la relación supuestamente más que amistosa de Natalie con Walken (todo ello, unido a sus celos profesionales, la carrera de Wagner nunca terminó de despegar). El informe forense, cambió recientemente, de ''muerte por accidente'' a ''ahogada y otros factores indeterminados''. Se rumorea, que los nuevos detectives encargados del caso, al revisarlo, encontraron nuevas evidencias, aunque no las suficientes, para confirmar, que la muerte de Natalie, se debió a un homicidio.
En resumen, no han quedado esclarecidos completamente, los motivos reales de su muerte, quedan cabos sueltos. Lo esencial, es que la trágica y prematura muerte de Natalie a los 43 años, nos privó a los cinéfilos de seguir disfrutando de su inmenso talento tanto en la pantalla grande como en la pequeña. Su misterioso fallecimiento se une a los de otras grandísimas actrices como por ejemplo, Romy Schneider o Jean Seberg, curiosamente, las tres nacidas en 1938.

- Curiosidades

Su papel favorito de toda su carrera, fue el de Daisy Clover, el personaje que interpretó en ''La rebelde'' de Robert Mulligan, que supuso uno de los primeros papeles cinematográficos de Robert Redford, con el cual, mantuvo un breve idilio en la vida real, durante su rodaje. Al año siguiente, rodarían de nuevo juntos, la excelente ''Propiedad Condenada'' de Sydney Pollack, basada en un texto del genial dramaturgo Tennessee Williams. Finalmente, se convirtieron en grandes amigos hasta la muerte de Natalie, de hecho, llegó a ser padrino de su boda con Richard Gregson.

''Daisy Clover es uno de mis personajes favoritos. Me veo en su fuerza, en sus contradicciones, en sus errores, en sus risas, esfuerzos y lágrimas. También en todo lo que ella es capaz de hacer y yo no hicé por miedo o por amor''.

Redford, hablando de Natalie, en un tributo que le hicieron en TCM...

lunes, 23 de diciembre de 2013

Margaret Sullavan, una actriz angelical


 Margaret Sullavan fue una magnífica intérprete de rostro angelical acompañado de una presencia magnética y adorable en pantalla, una de esas actrices cautivadoras e indelebles del cine clásico, que estaban dotadas tanto para la comedia como para el drama, a pesar de su procedencia teatral, sus interpretaciones resultaban muy espontáneas y sutiles, sin un ápice de impostación, te la creías siempre. En la línea de la escuela interpretativa clásica americana, donde primaba la contención por encima de la sobreactuación. Nació un 16 de Mayo de 1909. Como persona, se comenta que poseía un fuerte temperamento e indómita personalidad, se enfrentó al poderoso productor de la Metro Louis B. Meyer, al intentar ayudar a un guionista de ideas izquierdistas, negandose a su despido inminente, debido a esta admirable actitud, al director Sam Wood de ideas demasiado conservadoras, le dió un infarto. Parece ser que su dulce presencia escénica, contrastaba con su personalidad real, se dice, que era la actriz que más ponía de los nervios a Louis B. Meyer, entre ambos, siempre hubo una relación complicada y distante. A nivel de premios, Margaret fue una actriz poco reconocida, siendo nominada únicamente al Oscar en una ocasión, como mejor actriz, por su excelente trabajo en ''Tres Camaradas''. Era capaz de brillar incluso enfrentandose cara a cara con divas del cine como Joan Crawford por ejemplo, compartieron planos en ''La hora radiante'' y Margaret como secundaria, conseguía no quedar ensombrecida ante el torbellino interpretativo que es esta mítica intérprete, las dos están magníficas.


Sus mayores etapas de esplendor se produjeron durante los años 30 y 40, debutando como protagonista en ''Parece que fue ayer'' de 1933, bajo la batuta de un gran realizador de melodramas, John M. Stahl. No tuvo dificultades para adaptarse al cine, al cambiar de medio artístico, Margaret provenía de las tablas americanas, de hecho, en una compañía teatral, conoció al fantástico James Stewart, un actor clave en su trayectoria, con el que formaría una estupenda pareja cinematográfica, en pantalla eran pura dinamita, ya que tenían una química entrañable y muy especial, colaboraron en 4 ocasiones, siendo ''El bazar de las sorpresas'' del genio Ernst Lubitsch, la más destacable a nivel de calidad. Ésta última fue la película más famosa de su trayectoria, quizá junto a ''Una chica angelical'' del solvente William Wyler, está estupenda en ambas.

Su carrera fue desgraciadamente corta, contando tan sólo con 16 films entre 1933 y 1950, muchos de ellos, complicados de encontrar y de ver, hizo parones de tiempo considerable, ya que alternaba sus apariciones cinematográficas con el teatro y además, fue perdiendo rápidamente audición en el transcurso de los años, lo que dificultaba poder desempeñar su labor adecuadamente. Solía interpretar personajes de protagonista y trabajó con lo mejorcito del cine clásico tanto delante como detrás de las cámaras: Joan Crawford, Ray Milland, Ernst Lubistch, Glenn Ford, Charles Boyer, James Stewart, William Wyler o Frank Borzage. Fue una actriz que empezó a ser principalmente conocida por su labor teatral, aunque posteriormente, también gozó de gran éxito en el sector cinematográfico. Como otras estrellas clásicas, tuvo un desenlace trágico, murió a los 50 años en 1960, se especuló con que se suicidó debido a una ingesta excesiva de pastillas, pero no ha quedado esclarecido del todo, hay otra versión que asegura, que fue una muerte accidental. Margaret quedó muy afectada por la mala situación que atravesaban dos de sus tres hijos, Bridget y Bill, que estuvieron internados durante algún tiempo en instituciones mentales, sus íntimos aseguraron que esta mala época familiar, influyó mucho en su posterior recaída. Bridget, terminaría suicidandose de manera idéntica a como supuestamente lo hizo su madre, pocos meses después del fallecimiento de su progenitora, en Octubre de 1960 y Bill con 66 años en 2008, acabaría con su vida pegandose un tiro.

Una grandísima pérdida de una actriz irrepetible, que iluminaba la pantalla con su candor, carisma y picardía. A nivel sentimental, estuvo casada brevemente con Henry Fonda y William Wyler.


UN TÁNDEM  PERFECTO: SULLAVAN Y STEWART


Amigos desde sus inicios en el teatro, hicieron equipo hasta en 4 ocasiones, personalmente ''El bazar de las sorpresas'' me parece la más lograda. A continuación, repasamos sus colaboraciones conjuntas...


''Cuando volvamos a amarnos'' (Edward H. Griffith, 1936)


Primera colaboración del efectivo dúo Sullavan-Stewart. Correcto drama romántico, que no aporta nada nuevo al género, pero entretiene. El mayor atractivo reside en su trío protagonista, Margaret Sullavan, James Stewart y Ray Milland.



''El ángel negro'' (H. C. Potter, 1938)


Producida por el genial Joseph L. Mankiewicz, se trata de un drama romántico menor, que se sustenta básicamente en la innegable química de unos jovencísimos James Stewart y Margaret Sullavan, que salvan la pelicula con sus creíbles trabajos. Olvidable.


''El bazar de las sorpresas'' (Ernst Lubistch, 1940)


Deliciosa y entrañable comedia romántica del genio de la comedia Ernst Lubistch, con unos fantásticos James Stewart y Margaret Sullavan, que se complementan a la perfección, sus personajes viven una clásica y atrayente relación amor-odio, con un desenlace típico del género. Cinta luminosa e inolvidable, que deja un inmejorable sabor de boca. Como curiosidad, existe un remake posterior en clave de musical, titulado ''En aquel viejo verano'', inferior en calidad pero estimable, protagonizado por una gran Judy Garland.


''Tormenta mortal'' (Frank Borzage, 1940)


  Entretenida e interesante película con trama amorosa y política, ambientada en una Alemania convulsa, que deberá hacer frente a los inicios del nazismo, debido a la ascensión al poder del dictador Adolf Hitler. Unos convincentes Margaret Sullavan y James Stewart, verán como su amor se complica, a causa de sus ideales políticos, contrarios a los que rigen en aquel momento, el país en el que habitan, que está viviendo una monstruosa transformación, en pro de la desigualdad, el racismo y la masacre, los nazis se creían una raza superior y bajo sus cuestionables convicciones, eliminaron a todo aquel ser que consideraron inferior.

Rivalidades de cine: Bette Davis y Joan Crawford, el choque de dos colosos interpretativos

''Es vulgar e hipócrita. Se ha acostado con todos los actores de la Metro a excepción de la perra Lassie''. (Bette Davis sobre Joan Crawford).


 Dos reinas del melodrama clásico, que se decía, que mantuvieron una relación distante, fueron Bette Davis y Joan Crawford, quizá esta supuesta agria relación se exageró de cara a la galería para promocionar la película que ambas protagonizaban, pero francamente, a título personal, creo que algo de verdad sí había, las dos, ostentaban una considerable fama de mujeres difíciles, con las cuales, no era fácil lidiar en los rodajes y resulta lógico, que al juntar a dos mujeres de rompe y rasga como ellas en escena, debía de ser algo explosivo, tanto en el buen como en el mal sentido. Cuenta la leyenda, que la Crawford (de la cual, las malas lenguas, relataban su rumoreada promiscuidad), intentó seducir a Bette mediante regalos y cartas, la Davis se comenta, que siempre rechazó sus insinuaciones sexuales, ya que no le atraían las mujeres, por tanto, su odio venía de atrás, de antes de trabajar juntas, su mala relación era una de las comidillas de Hollywood. Como Bette Davis, supuestamente, aseguró después de la muerte de la Crawford, parece ser, que su rival, se enamoró de ella.


Ambas, también llegaron a rivalizar por el amor de un hombre, este hecho, se remonta a 1935, cuando Bette rodó junto al elegante actor Franchot Tone ''Peligrosa'', Bette se enamoró durante el rodaje y él le correspondió a la pasión pero no a su amor, en aquella época era el prometido de Joan Crawford. Franchot Tone era un hombre muy solicitado por las actrices de la época, tenía fama de seductor y cortejó a muchas mujeres. Joan estaba al tanto de esta aventura, pero se encontraba trabajando sin descanso para terminar de filmar su próxima película.
En definitiva, su rivalidad se remonta a los años 30, cuando Bette que pertenecía a la Warner (desde el principio de su carrera, tuvo que luchar para que le ofreciesen papeles de calidad, había sido descubierta en 1930 en Broadway por Jack Warner y la estaba desperdiciando en sus inicios como estrella cinematográfica, con papeles menores que evidentemente no estaban a su altura, su particular físico tampoco la ayudaba a integrarse en ese star system, la apodaban ''el patito feo'', a base de coraje y talento puro, fue poco a poco, labrandose una trayectoria más rica e interesante, convirtiendose a su vez, en una intérprete con un sello propio inconfundible, excesiva para algunos, intensa para otros, pero lo cierto, es que renovó a su antojo, la interpretación clásica), ansíaba los grandes guiones, los directores de renombre con los que trabajaba y los altos presupuestos que la Metro le adjudicaba a los proyectos de Joan Crawford, además, se comentaba, que la consideraba inferior en cuanto a talento. También le irritaba sobremanera la supuesta hipocresía de la actriz, en público se desvelaba como una puritana y privadamente era todo lo contrario, a Bette no le gustaban las falsas imágenes intachables de las estrellas, ella solía mostrarse brutalmente honesta, aunque le cayesen duras críticas y se granjeara muchas enemistades en el star system. Durante toda su carrera, tuvo fama de ser una intérprete complicada en los sets de rodaje.


El gran director pero injustamente poco valorado, Robert Aldrich se le ocurrió la idea de juntar en pantalla, a dos de las mayores estrellas de la época más dorada del cine americano, que en aquella época ya no ostentaban el esplendor artístico de antaño (la Davis, tuvo una época de vacas flacas, donde incluso, ante el escaso trabajo que le ofrecían, llegó a pedir empleo mediante un anuncio en Variety), para una película inquietante, intensa y claustrofóbica que reflexiona sobre la envidia, a través, de dos actrices infantiles fracasadas que se ven obligadas a convivir. El rodaje de ''¿Qué fue de Baby Jane?'', resultó ser un infierno, ante las constantes peleas de estos dos colosos interpretativos con temperamentos muy fuertes, Joan Crawford volvió a intentar seducir a Bette mediante regalos al comienzo del rodaje y ésta los rechazó de nuevo y le avisó que parara de hacer eso, se tomó fatal los desplantes de la Davis y le hizo la vida imposible en el set y ella le pagó con la misma moneda. La furia se la tragó su pobre hija Christina y a partir de las negativas de la Davis, Joan empezó a tratarla de manera distinta, con condescendencia y altivez. Aunque testigos del set, relataron una versión totalmente opuesta, que sin haber cultivado una amistad entre ellas, fueron sumamente profesionales la una con la otra, aunque por otro lado, nadie niega, lo que se ha dicho en infinidad de ocasiones, que en ese rodaje, había mucha tensión. Robert Aldrich, contó, que ambas, lo llamaban por teléfono todas las noches, intentando conseguir que su personaje respectivo tuviese más peso en la historia que el de su oponente.


Tal era la manía que Joan le tenía a Bette, que cuando su compañera de reparto resultó nominada por ''¿Qué fue de Baby Jane?'' y ella no, pactó con el resto de actrices de la categoría de Mejor actriz en los Oscars, que si alguna ganaba y no podía ir a recoger el premio, ella lo recibiría en su nombre, como así fue, resultando ganadora la estupenda interpretación de Anne Bancroft en ''El milagro de Ana Sullivan''.

La relación entre estas dos divas, era una mezcla de odio y rivalidad profesional, ninguna quería ser menos que la otra. Crawford y Bette públicamente, se lanzaban dardos envenenados la una a la otra constantemente. La Davis, actriz de mirada pérfida y fascinante, tenía muchas enemistades en la industria, debido a su poco tacto a la hora de hablar y a su complicado carácter, criticó abiertamente a muchos de sus compañeros de profesión, como la citada Crawford, Miriam Hopkins (fue amante de uno de sus maridos, el director Anatole Litvak) o Errol Flynn, entre otros. Una de sus pocas amigas actrices, era Olivia de Havilland.

Lo cierto, es que, Joan y Bette, eran más parecidas de lo que les gustaría admitir: dos mujeres conflictivas de carácter temible, grandes damas del mejor melodrama clásico, tenían predilección por interpretar a personajes de mujeres fuertes e independientes habitualmente, reconocidas a nivel artístico y con relaciones muy problemáticas con sus hijos.

Robert Aldrich, quiso repetir la jugada para ''Canción de cuna para un cadáver'', pero Crawford sabiendo el ''aprecio'' que le tenía la Davis, se negó a aceptar el papel, ninguna de las dos, deseaba aparecer de nuevo juntas en pantalla, de hecho, pretendían que para sus escenas conjuntas se utilizaran dobles, el director no estaba de acuerdo.
Finalmente, recurrieron a una de las amigas más fieles de Bette y con la que ya había trabajado anteriormente para que tomase el personaje de la Crawford, la versátil Olivia de Havilland, que bordó magistralmente uno de sus escasos papeles de villana. También se barajó a Vivien Leigh, que fue la elección personal de Bette, pero ésta rechazó la oferta, asegurando lo siguiente... ''Podría quizá mirar el rostro de Joan Crawford a las siete de la maña­na en una plantación del Sur. ¡Pero desde luego no podría mirar al de Bette Davis!''.


Citas de Bette sobre Joan Crawford

«No la mearía aunque estuviese ardiendo en llamas»
«Ha dormido con todas las estrellas de la MGM, menos con la perra Lassie»
«Uno nunca debe decir cosas malas sobre los muertos, sólo se deben decir cosas buenas... Joan Crawford está muerta, ¡qué bien!» (al morir su eterna rival).


Curiosidades de ''¿Qué fue de Baby Jane?''

- La curiosa joven vecina de Blanche y Baby Jane es Barbara Merrill, la hija de Bette Davis en la vida real.

- La peluca que usó Bette Davis en la cinta fue usada por Joan Crawford en una de sus primeras películas para MGM.

- Las escenas de las películas que son protagonizadas por Jane son de Ex-Lady y Parachute Jumper, películas que Bette Davis protagonizó en 1933. Las escenas en las que salía Blanche pertenecen a la película de Sadie McKee de 1934.

- Durante el rodaje, Bette Davis tenía una máquina dispensadora de Coca Cola instalada en el set para así enojar a Joan Crawford, ya que su esposo era un alto ejecutivo de Pepsi.

- En la escena de los golpes, Bette Davis golpeó a Joan Crawford en la cabeza y ella necesitó puntos. En las escenas en que Bette Davis debía arrastrar a Joan Crawford, esta última puso pesas en sus bolsillos para que la Davis se dañara la espalda.

- Bette Davis se negaba a quitarse el maquillaje después de cada día de rodaje, con la intención de acumularlo para que su personaje se viera más ajado y tétrico a medida que iba perdiendo la razón.

- Joan Crawford rechazó el papel de Baby Jane porque le parecía una mujer demasiado fea.



viernes, 20 de diciembre de 2013

Joan Fontaine, la frágil

 Joan Fontaine (Tokio, 1917- California, 2013)


 “He tenido una vida tremenda. Y no sólo en lo que se refiere a la interpretación. He participado en carreras en globo, he pilotado mi propio avión… he hecho un montón de cosas excitantes”.



Los pocos testigos de un cine clásico hollywoodiense que ya no volverá, se están apagando irremediablemente, en los últimos días, hemos tenido dolorosas pérdidas para cualquier buen cinéfilo que se precie, han pasado a mejor vida: Eleanor Parker, Joan Fontaine y Peter O'Toole. Así es la vida, nacemos y morimos, pero personalmente, me golpea fuertemente que gente tan grande, se nos vaya. Por fortuna, siempre nos quedarán sus grandes películas, sus recientes fallecimientos, deberían de incentivar para recuperar esas joyas inolvidables de sus filmografías y ponerse seriamente a visionarlas o reverlas, a modo de homenaje a su legado artístico y su icónico talento.


Como estaba comentando, esta semana, se nos iba una de las estrellas más rutilantes del Hollywood dorado, Joan Fontaine, actriz perfecta para papeles de mujeres frágiles, ingenuas e introvertidas, los cuales, los bordaba. Su frágil y dulce rostro, claramente, limitaba sus posibilidades a la hora de interpretar, como a tantos otros actores. Fue la única intérprete que trabajó con el maestro del suspense Alfred Hitchcock y consiguió un Oscar por su estupenda labor, este reconocimiento le llegó por ''Sospecha'', convirtiéndose en el único premio de la Academia que le fue concedido. El año anterior, había estado nominada por ''Rebecca'', la primera producción americana de Hitchcock, que tuvo un complicado rodaje. Fontaine estaba incómoda en el set, porque Laurence Olivier la odiaba (su deseo personal era que su esposa Vivien Leigh diera vida a su pareja, pero el productor David O. Selznick impuso a Joan, al quedarse prendado de ella en una cena en la que habían coincido) y el malvado Hitchcock fomentó esta tensa situación en favor de la credibilidad de su personaje (de hecho, aumentó este ambiente crispado, engañando cruelmente a Joan, haciendole creer que todo el equipo de la película la despreciaba), que se hallaba en una situación similar. El mítico realizador, admiraba su control interpretativo y su templanza, tanto que según Cary Grant, durante el rodaje de ''Sospecha'', Fontaine recibió un trato de favor por encima de su partenaire, supuestamente esta actitud, molestó al legendario y carismático actor. En honor a la verdad, tanto Fontaine como Grant, merecían las mismas alabanzas, ya que, están excelentes. En mi opinión, la mejor interpretación de Joan Fontaine es la que realiza en esa obra maestra del melodrama que es ''Carta de una desconocida'', es un papel que le sienta como un guante es cierto, pero hay que reconocer, que está espléndida. Su elegante y sutil presencia engrandece esta hermosa y desesperada película sobre el amor no correspondido. Era una gran actriz, pero que personalmente no me convence tanto como Olivia, en el aspecto interpretativo, por supuesto.


Joan Fontaine, vivió su mayor etapa de esplendor en los años 40, en la cual, su carrera se caracterizó por un determinado perfil de personajes: mujeres excesivamente vulnerables y tímidas. Mucho más limitada interpretativamente hablando y con menos fuerza escénica que su odiada hermana Olivia de Havilland, tardó en salir de su zona de comodidad actoral, hasta casi rozar o tocar por momentos el temible encasillamiento dentro de una carrera plagada de altibajos. Intentó desligarse de sus papeles de ''mosquita muerta'', con algunos retos artísticos que se alejaban de su cándida imagen cinematográfica habitual, como por ejemplo, el personaje que desarrolló en ''El bígamo''. En general, no tuvo los grandes papeles de lucimiento que sí le ofrecían a Olivia, ambas rivalizaban por los mejores roles femeninos de la industria cinematográfica americana. Fontaine terminaría refugiandose en el teatro y en el medio televisivo hasta su retirada definitiva.


Olivia y Joan, tuvieron una relación complicada desde la niñez, en la cual, ambas se peleaban por el respeto y cariño de su madre, que había sido también actriz. Su progenitora tenía especial predilección por Olivia, solamente a ella le permitió quedarse con De Havilland como apellido artístico. Una vez, que ambas ya habían conseguido ser actrices profesionales, la tirantez y la rivalidad habitual de su relación fraternal se acrecentó. A raíz del Oscar de Joan por ''Sospecha'' en la ceremonia de 1942, Olivia que esa noche también estaba nominada por ''Si no amaneciera'', le hizo la cruz definitivamente a su hermana y desde ese momento, su debilitada unión familiar se rompió. Éste no fue el único incidente sonado en las ceremonias de los Oscar, posteriormente, en 1947, cuando Olivia ganó por fin su primer Oscar por su magnífica interpretación en ''Vída íntima de Julia Norris'', se negó a aceptar la felicitación de su hermana, el enfado se debía no solamente a su relación ya deteriorada de por sí, si no también, a unas desafortunadas declaraciones públicas de Fontaine sobre el primer marido de Olivia. Toda una vida de amargos enfrentamientos y reconciliaciones temporales, hasta que en 1975, debido al funeral de su madre, rompieron definitivamente el limitado contacto que les quedaba. Fontaine acusó a De Havilland de no avisarla de la fecha del funeral, por su parte, Olivia aseguraba lo contrario y añadiendo, que simplemente su hermana menor declinó asistir. Una relación familiar explosiva, que ha alimentado titulares desde los comienzos cinematográficos de estas dos irrepetibles actrices.

sábado, 14 de diciembre de 2013

''El asunto del día'' (George Stevens, 1942)


Para mí, George Stevens es una de las figuras más fascinantes y dignas de estudio del cine clásico americano. Tras unos inicios en los que hizo todo tipo de cine fundalmentalmente en la RKO (incluída una primera etapa como ayudante de cámara en los cortos de El gordo y el flaco) con una clara preponderancia de comedias de alta escuela, la carrera de Stevens dio un brusco giro tras su alistamiento como voluntario en la II Guerra Mundial y sobre todo tras presenciar y filmar los horrores cometidos en el Campo de Concentración de Dachau.

Gran parte de las horribles imágenes documentales de los campos de exterminio nazi que aún se conservan fueron filmadas por la cámara de George Stevens. Este hecho supuso que tras su incorporación a la vida civil, una vez concluída la Gran Guerra, el cine de Stevens evolucionará hacia un tono más sombrío y pesimista. Las comedias costumbristas dejaron paso a películas de tono nostálgico y a profundos y negros dramas humanistas, en los cuales Stevens dejaba poco resquicio para la esperanza.


''El asunto del día'' fue una de las últimas comedias del genial director americano. Lo primero que llama poderosamente la atención del film es su espléndido e irrepetible reparto, pues la cinta está protagonizada por un trío de excepción: Cary Grant, Jean Arthur y Ronald Colman, a los cuales les acompañan una corte de secundarios de lujo del Hollywood clásico. El tono de la película recuerda y mucho (y no sólo por la presencia de Jean Arthur como protagonista femenina) al cine idealista de profundas convicciones civicas de Frank Capra así como a las ácidas comedias de elevado contenido social de Gregory La Cava.

Porque como en las mejores películas de Capra o La Cava, la película ostenta un intenso mensaje crítico en contra de los vicios y corruptelas imperantes en las instituciones y círculos de poder instaurados, en este caso, en una bucólica ciudad estadounidense que sirve de microcosmos en el que verter la idiosincrasia imperante en el país, así como la intolerancia e hipocresía existente en una América que aún ponía en duda su participación y papel en la II Guerra Mundial. Igualmente la cinta lanza una inteligente metáfora acerca de la compleja línea que delimita los caminos de la justicia en una sociedad corrompida por arcaicos y graníticos convencionalismos que otorgan el mejor premio a las actitudes más sinuosas y deshonestas castigando por el contrario las posturas más cándidas y decentes.


Este mensaje inserto en la trama conforme avanza el metraje otorga al film unas sorprendentes gotas melodramáticas, en las que incluso hay espacio para que broten del seno de las mismas, los esquemas paradigmáticos del cine clásico de suspense (ésto es, la trama clásica de la lucha por defender la inocencia de un falso culpable). Todo ello es encajado con la precisión de un cirujano por Stevens dentro de los axiomas de la comedia sofisticada de los años cuarenta gracias a la utilización del típico recurso cómico de recurrir a una historia de situación y confusión de personalidades, muy habitual por ejemplo en las posteriores comedias de Rock Hudson y Doris Day (como por ejemplo, ''Pijama para dos'' o ''Confidencias de medianoche'').


Para poner la guinda al pastel, la cinta del mismo modo teje un poderoso triángulo amoroso trazado a través de una maravillosa fábula romántica de enredo en la que la avispada protagonista femenina, la cual como no podía ser de otra manera, es una mujer dotada de una fogosa personalidad que arrasa y enamora a todo bicho viviente (sólo como Jean Arthur sabía plasmar en pantalla), se enamora y se encuentra por tanto en la encrucijada de tener que elegir entre el guapo desgraciado e injustamente perseguido amigo del cual ha estado enamorada desde su más tierna infancia y cuya defensa y protección se ha asignado como principal misión o elegir entre el recién llegado inquilino, ésto es, un maduro, erudito y aburrido profesor de Derecho, para el cual en principio la dotrina promulgada en las leyes escritas en los manifiestos legislativos imperan sobre el instinto y el sentido común.

La cinta comienza con la evasión de la cárcel del pueblo en el que se sitúa la trama, Leopold Dilg (Cary Grant) un trabajador de la factoría que mantiene el motor económico del pueblo que había sido encarcelado injustamente al ser acusado de provocar el incendio de la fábrica, el cual provocó la muerte del Gerente. En su desesperada huida Leopold, se refugia en casa de Nora (Jean Arthur), una antigua amiga de la infancia secretamente enamorada de Leopold. Sin embargo, a la apartada casa de campo de Nora arribará Michael Lighcap (Ronald Colman) un afamado y gris profesor de Derecho, que ha alquilado una habitación de la casa de Nora, para pasar tranquilamente el verano estudiando, para poder optar así a un puesto en el Tribunal Supremo.

Si bien Nora iba a abandonar la casa con la llegada del nuevo inquilino, la necesidad de propiciar un refugio en el ático de la casa para de este modo esconder al desgraciado Leopold, con objeto de poder ganar tiempo suficiente para obtener las pruebas necesarias para demostrar la inocencia de su amado, obligan a Nora a permanecer en la casa, ofreciéndose como asistenta al magistrado Michael. Igualmente un encuentro fortuito entre Michael y Leopold obligará al evadido a adoptar la personalidad del ficticio jardinero de la casa. Conforme pasa el verano, se establecerá una sincera relación de amistad entre Michael y Leopold, los cuales se enamorarán de la bella Nora, la cual además de tener que elegir entre uno de los dos pretendientes, pondrá todo su empeño en desenmascarar al verdadero culpable del incendio de la fábrica.


Sin embargo, la publicación de la foto del fugado en el periódico de la localidad, desenmascarará la auténtica personalidad de Leopold, poniendo ésto a Michael en la encrucijada de tener que elegir entre denunciar al evadido para cumplir con su deber de futuro magistrado de la Corte Penal o ayudar a su amigo a demostrar que no es el auténtico culpable de los hechos que se le achacan. Decidirá seguir siendo un hombre gris carente de sentimientos o el despertar del amor harán brotar en Michael los sentimientos humanos que parecía carecer a su llegada a la casa?

Con estos mimbres, Stevens construyó una comedia deliciosa, poseedora de un ritmo dinámico y emocionante y sobre todas las cosas, terriblemente entretenida, la cual huele a Hollywood dorado en cada plano que la forma. Llama la atención el papel de Cary Grant, ya que aunque la cinta se produjo en el momento de mayor brillo artístico del actor británico, Grant juega un papel secundario en el devenir de la trama, siendo un espléndido Ronald Colman, el que sostiene con una interpretación hipnótica el peso de la cinta junto con la maravillosa Jean Arthur. Como seña característica de Stevens, además de los intérpretes, el otro protagonista de la historia, es sin duda, la casa en la que acontece la epopeya, a la cual Stevens dota de un espíritu esencial para que fluya el relato.

Sin duda, ''El asunto del día'' es una de las películas, tanto en espíritu como en diálectica, más Caprianas de la Historia del Cine. Stevens edificó una bonita e inspiradora historia romántica, en la que se nota claramente la influencia de los grandes maestros de la comedia clásica americana de los años treinta y cuarenta. Un magnífico y recomendable testamento póstumo de una forma de hacer cine que se extinguiría en pocos años como consecuencia de la amargura que se instauró en el alma de los autores americanos que participaron en la II Guerra Mundial.



Por Rubén Redondo.

 

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